Nuestra Historia

Todo comenzó con una pregunta incómoda.

Soy Martín Zuluaga, optómetra egresado de la Universidad de La Salle, en Bogotá. Llegué a Cali en 1991 para hacer mi tesis. El plan era quedarme unos meses… pero esta ciudad tenía algo que no me dejó irme: la gente, la energía, el calor humano. Así que me quedé.

Durante años trabajé en ópticas tradicionales. Hacía mi trabajo bien, pero en el fondo sentía que algo no encajaba. Y la claridad llegó donde menos lo esperaba: en el Instituto de Seguros Sociales.

Allí atendíamos a adultos mayores en un equipo multidisciplinario: medicina, nutrición, fisioterapia, odontología, psicología… y optometría. Cada día veía a decenas de abuelos y abuelas. Les hacía su examen completo, les entregaba su fórmula… y ahí terminaba mi trabajo.

Ellos salían con ese papel blanco que podía cambiarles la vida, pero una realidad más dura les esperaba afuera: cruzar la ciudad, buscar dónde comprar gafas y enfrentar precios que simplemente no podían pagar. Muchos regresaban días después con la fórmula arrugada en el bolsillo. No habían podido comprar sus gafas.

Nunca olvidaré a Don Hernán, 74 años, camisa de cuadros impecable. Volvió al Instituto tres días después, con la fórmula en la mano:

—Doctor… ¿usted no conoce algún lugar más económico?

Lo dijo casi con pena. Y ese día lo entendí profundamente: yo estaba dando un diagnóstico, pero ellos seguían sin una solución. El sistema estaba roto y yo, sin quererlo, era parte de ese sistema incompleto.

El garaje que lo cambió todo

Así que, con más vocación que recursos, decidí dar el salto. Justo frente al Instituto, en el garaje de una casa, nació Optisocial. Un espacio de 3 x 4 metros, con una mesa, un espejo y cajas de monturas. Sin lujos. Sin intermediarios. Solo una promesa:

Solución inmediata. Precio justo. Justo al cruzar la calle.

Los pacientes salían del Instituto y solo necesitaban cruzar la calle. Ahí estaba Francisca, mi primera asesora, lista para atenderlos con cariño.

Nuestra primera clienta fue la señora Martha. Eligió una montura café que le quedaba perfecta. Tres días después, cuando se vio con sus nuevas gafas, sonrió:

—Hace dos años no lo veía así de bien… y no tuve que pedir plata prestada.

Ese instante lo cambió todo.

Ese pequeño garaje se convirtió en nuestro manifiesto: sí se puede hacer bien, sí se puede ser transparente, sí se puede ser accesible.

Más de dos décadas de evolución

El Instituto cerró, pero la misión no. Nos mudamos al Centro Comercial Único y comenzamos a evolucionar:

Optisocial → Unióptica → FullVision → hasta convertirnos en Optiken.

Con cada etapa aprendimos a mejorar:

  • Elegir materiales honestos
  • Operar eficientemente
  • Mantener precios justos
  • Hacer que elegir gafas fuera simple sin presiones

Y creamos un modelo que ha acompañado a miles de caleños: montura + lentes incluidos desde $225.000, todo claro, sin sorpresas.

Más allá del negocio

En 2020 nos convertimos en empresa BIC. Uno de nuestros compromisos es reducir la deserción escolar por mala visión. Nos aliamos con la Fundación Casa Colombia para llevar brigadas visuales a niños de escasos recursos. Donamos examen y gafas.

Porque ver bien cambia vidas. Un niño que no ve el tablero es un niño que se frustra, que pierde confianza, que puede desertar. Prevenir eso con un par de gafas es uno de los actos más transformadores que podemos hacer.

El siguiente capítulo: lo digital

Después de 25 años solo en físico, decidimos dar un paso histórico: entrar al mundo digital. Nuestro e-commerce no está pensado solo para convertirse en una tienda online; es llevar esa experiencia transparente que nació en un garaje… a tu celular, a tu casa, a donde estés.

Porque si algo aprendimos desde ese primer día es que la solución debe llegar donde está la persona.

Nuestro manifiesto

  • Ver bien no debería ser complicado.
  • Ver bien debe ser sencillo, humano y justo.
  • El precio justo no es una táctica: es una decisión ética.
  • Soluciones reales para personas reales.
  • Justo al cruzar la calle… o ahora, a un clic.
  • Ver bien es un derecho, no un lujo.

“Una visión más clara”

Desde 2000, simplificando la forma en que Cali ve el mundo.